En el piso tercero, por escalera de la pensión
un bandoneón desafinado toca una triste canción
nadie se queja cuanto invade la casa el cantor
cada cual llora lo suyo contra el murmullo del bandoneón.
Es la voz ronca de Miguel que va a dormirse borracho
con el fueye entre sus brazos, soñando que es su mujer.
No te calles Miguel que yo no sé cantar
estoy detrás de la pared
contra las manchas de humedad
si el bandoneón suena otra vez
tal vez me anime a cantar.
Dicen que la quería como a la vida y que no volvió,
el pobre espera cantando siempre la misma canción.
yo que no quise a nadie, y nadie me ha dado su amor
cómo al escuchar el fueye me duele así el corazón.
Es la voz ronca de Miguel que va a dormirse borracho
con el fueye entre sus brazos, soñando que es su mujer.
No te calles Miguel que yo no sé cantar...
En el piso tercero por escalera de la pensión
en aquella vieja pieza solo el silencio tembló
nadie se anima, nadie a subir a su habitación
cada cual piensa lo suyo sobre el borracho cantor.
Es la voz ronca de Miguel que se quedó con su sueño
dejando un fueye sin dueño doliendo en mi corazón.
No te calles Miguel que yo no sé cantar,
aquí detrás de la pared
contra las manchas de humedad,
conmigo está tu bandoneón
para volver a empezar.
CODA: Por si ella vuelve alguna vez,
solo por eso nomás,
por si detrás de la pared
alguien no sabe cantar...
|